Innovación ≠ Gastos Extra

Cuando hablamos de innovación, solemos imaginar a la Robotina de los Supersónicos sustituyendo a nuestro equipo de apoyo operativo o a Skynet remplazando al equipo de tecnologías de la información. Tenemos esa percepción de que la innovación implica inversiones colosales, equipos jóvenes de pensamiento disruptivo y compromiso volátil. Creemos que necesitamos una empresa Unicornio que tenga la estructura para que todo esto funcione de manera sustentable y rentable con el correr de los meses.

Si esta es tu situación, te invito a respirar profundamente y soltar el aire con absoluta tranquilidad, ya que el tema de la dichosa innovación sustentable, no se trata de lo enumerado en el párrafo anterior (por lo menos, no en un principio). Los procesos que apalancan la verdadera innovación empresarial sustentable no tienen que ver en absoluto con la cantidad de dinero invertida en los mismos, sino más bien, con la actitud de los equipos y su capacidad de adaptación.

¿Cómo hacemos esto?

Lo ideal es invertir nuestro tiempo y esfuerzos para identificar en nuestro equipo quiénes son los jugadores clave para llevar a cabo un proceso de cambio, quiénes cuentan con una actitud resilience ante las dificultades y quiénes buscan soluciones en vez de ahogarse en los problemas. Una vez identificados, ya podemos comenzar a indagar en su perspectiva de crecimiento y su visión de lo que implicaría innovar en la empresa: según ellos:

  • ¿Qué debe cambiar? 
  • ¿Cómo proponen mejorar un producto/estrategia/proceso? 
  • ¿Qué harían ellos si estuvieran en nuestro lugar para diferenciarnos en el mercado?
 

Luego de esto conviene desarrollar una estrategia acorde que más allá de incluir la típica visión, propósito, objetivo de ventas, plan de generación de demanda y protección financiera, incluya como pilar fundamental el de la innovación empresarial para que luego trimestre a trimestre nos inmiscuyamos en la interrogante y revisión posterior de “qué fue lo que hicimos distinto para llegar a resultados distintos, qué aprendimos de dichos errores (si los hubo), cómo vamos a usar esos resultados para mejorar nuestra posición de ahora en adelante, qué no puede volver a pasar y cómo mitigamos ese riesgo.

Únicamente luego de estos 2 pasos previos es que podemos analizar las herramientas tecnológicas que vamos a necesitar para que nuestro proceso de innovación sea sustentable, para que podamos automatizar procesos, garantizar visibilidad de resultados y asegurar la continuidad del negocio. Solo en este punto, luego de haber logrado el recorrido experiencial de los dos puntos anteriores es que podemos iniciar a evaluar opciones que involucren tecnología y soluciones basadas en el mundo digital, que además de todo, para continuar con las buenas noticias, ofrece una infinidad de opciones para principiantes y en modalidad gratuita que nos permite comenzar a trastear sus resultados, antes de apostarle a una primera inversión.

Lo mejor de todo esto, es que llegamos a la conclusión de que la innovación no es dinero, no es inversión, no es tecnología… ¡es un estilo de vida! Es la capacidad que debe tener nuestro sistema empresarial para convertir las buenas ideas en productos y facturas! 

¿Y tu empresa? ¿Ya está lista?

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