Leyes de crecimiento en los negocios – ¿las rompemos todas?

Cuando damos la noticia de que queremos emprender un negocio o echar a andar un proyecto innovador, tenemos de todo en nuestro camino: sponsors y entusiastas que nos incitan a avanzar en esa línea (muy pocos, la verdad sea dicha), pero más que todo detractores. Aquel perfil, que (con buenas intenciones o no) intenta plantear sobre la mesa todo aquello, según su visión, no va a funcionar, vuelvo y digo, de acuerdo a su experiencia o creencias propias.
 
El reto está cuando ese perfil es un especialista en la materia. Y es peor aún cuando le ha ido bien en su área :S
 
Es ese punto donde se pone a prueba nuestra idea, nuestro propósito y en ocasiones, la razón de ser de aquello que queremos intentar de hacer distinto.
 
Basados en esta experiencia, les comparto un listado de 5 reglas que no siempre es necesario acatar, con la finalidad de mantener el flujo e oxígeno necesario para que esas ideas innovadoras se incuben, florezcan y logren convertirse en negocios o iniciativas prósperas:

“Siempre debes escuchar a los expertos”

Llámese experto a ese personaje que tiene muchos años de experiencia en un segmento y ha cosechado algunos cuantos éxitos en su haber. Ten en cuenta que los innovadores más recordados, fueron aquellos que se atrevieron a desafiar las tendencias de los pensadores más respetados y tradicionalistas, por lo tanto, la única forma de saber si tendremos éxito o no, es lanzándonos a experimentar y tomar decisiones con los resultados obtenidos.
 
El riesgo que corremos al desafiar esta regla: los expertos a veces tienen razón 🙂

“Para poder iniciar, debes tener un plan de negocios”

Todos tenemos algún familiar o conocido que inició su negocio netamente experimentando, resolviendo un problema, solventando una necesidad, luego compró más material e insumos y comenzó a atender más clientes, mas zonas, una región y ahora tienen distribución nacional! Y sí, omitieron esta regla. A veces somos víctimas de la famosa «parálisis por análisis”, la enemiga mortal de los innovadores y dejamos pasar oportunidades de oro cuando nos percatamos de una necesidad latente (que el cliente aún no sabe que tiene) y no nos atrevemos a probar una solución, precisamente porque no nos sentimos listos. Lo más importante es identificar que los que pensamos que es una necesidad, realmente es un problema que requiere solución, desde la perspectiva del cliente y que está dispuesto a solventarlo con nuestra propuesta de solución.
 
El riesgo que corremos al desafiar esta regla: no sobreviviremos mucho tiempo sin un plan de negocios. 
 

"Sin el capital adecuado, es mejor no arrancar”

Y pasamos años ahorrando poco a poco hasta tener el capital que proyectamos necesario para iniciar… el tema es que luego de ese tiempo, perdimos la oportunidad de ser pioneros, para ser proveedores de un servicio que ya está completamente asimilado por nuestra competencia 🙁

Es importante, cuando vemos esa oportunidad de innovar, empezar rápido, empezar sin mucho costo fijo (el mínimo de hecho) pero rápido! Y ya con argumentos tangibles y correcciones tempranas de nuestra propuesta de valor, lanzarnos por un incremento de capital, inversión externa, créditos, etc. para proveer el oxígeno que necesitará nuestro proyecto en crecimiento.
 
El riesgo que corremos al desafiar esta regla: eventualmente, vamos a necesitar todo el capital. Es cuestión de tiempo.

“Zapatero a sus zapatos. Inicia tu negocio en un área que domines”

Uno de mis principales aprendizajes en el emprendimiento, tiene que ver con el foco, sin embargo, en el momento en que detectas una oportunidad de resolver un problema del cliente, es un desperdicio dejarla pasar, solo porque “no es tu área de conocimiento”. La opción más óptima, puede ser buscar la manera de tercerizar su solución, generar alianzas estratégicas o modelos de participación idóneos que nos permitan participar, sin vernos demasiado comprometidos. Es clave poder analizar riesgos, pensar muy bien en los requerimientos de las fases del negocio antes de lanzarnos a lo desconocido.

El riesgo que corremos al desafiar esta regla: perder energías y tiempo valioso para nuestros proyectos prioritarios.

“No vale la pena iniciar en un mercado saturado”

Si algo he aprendido estos años es que SIEMPRE hay cabida en el mercado para el que consigue la manera de agregar valor. Para el que resuelve algo que nadie está resolviendo. Cuando elegimos un nicho específico, sumamente específico, tenemos la oportunidad de diferenciar nuestro producto/servicio de tal manera, que siempre habrá un grupo de consumidores interesados en nuestra propuesta.

El riesgo que corremos al desafiar esta regla: tratar de diferenciarse con productos muy generales. ¡Descubre tu nicho y crea un concepto!
 
Finalmente, la clave está en imprimirle nuestra marca a toda la experiencia de experimentación, mejoras y comercialización.
 
Para esto, me encantaría poder acompañarte con nuestro curso en línea “Experiencias de valor para tus clientes” 
 
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